martes, 23 de diciembre de 2008

La señora del décimo en la lavadora y otras historias apocalípticas

Los del programa de 'El Follonero' la han vuelto a liar: contratan a una señora para que finja que metió un décimo premiado en la lavadora y ningún medio deja escapar tan jugosa anécdota. Rápidamente apareció en 20Minutos y en mil sitios más, pero también fue rápida la explicación de la broma. Menos mal que esta vez hubo una fuente interesada en desmentirlo.

Aún está colgado el vídeo de CNN en El País, con grandes frases dignas de los mejores momentos de Gomaespuma de las que hacen pensar que somos imbéciles por tragarnos eso (por si lo borran, lo recupera vía Youtube El Periódico, único medio que he visto reconocer la cagada "nosotros incluídos" explícitamente, por cierto). Atlas ya la hecho desaparecer de su web. "Hay que ser limpio, pero maldita lavadora", decía entre llantos.

Experimentar los fácil que es colar un fake permite ser consciente de la de imprecisiones, errores de bulto o de mala fe que pasan por los medios a diario. Eso ya lo sabemos casi todas, y el hecho de que la tele juegue a colarse fakes lo hace aún más evidente, más que una tomadura de pelo de los rojos estos, es educar en medios a la ciudadanía (a la vez que conseguir publicidad gratuita para un producto televisivo, cierto).

Y es, también, reírse de unos medios cansinos y agotados que repiten año tras año tonterías como el seguimiento de los premios del Gordo décimo a décimo, con el administrador de lotería emocionado, graciosillos remojados en cava y gente hortera feliz en general. Las frases tipo "ningún número es feo si toca" o "a los demás nos queda la salud" son clichés insufribles aún por desterrar, aparentemente el último ritual navideño que aún no ha sido desmontado y parodiado lo suficiente.

Y cuando por fin dejen de tener audiencia, los chistes que critiquen la cobertura caposa sean el enfoque más corriente y las personas que no tenemos el menor interés por comprar participaciones lo mostremos orgullosamente creando decenas de grupos en Facebook, tendremos la evidencia definitiva de que los medios han muerto. Mientras, asistimos, felices y con esperanza, al ocaso. Aunque signifique que desde esta semana no tengo curro, tranquiliza pensar que, venga lo que venga después del colapso, no puede ser peor.

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