domingo, 2 de noviembre de 2008

Si tú te pones chovinista, yo me pongo hembrista

En el III Congreso de Nuevo Periodismo, Javier García, director de Europa Press, aprovechaba no sé qué excusa para ridiculizar "eso del lenguaje no sexista que hay ahora" como una ocurrencia absurda con la que no está en absoluto de acuerdo. Esto lo decía en medio de una mesa sobre el español en la red en la que insistía en que "no podemos perder la batalla del español en internet porque estamos perdiendo la batalla de nuestra cultura, de nuestra forma de ver el mundo."

Sí, García maneja nociones básicas de filosofía del lenguaje y sabe que cuando nombramos mundo estamos construyendo mundo. Que hablar en español es necesario para conservar "nuestra cultura" (que no sé muy bien cuál es), como dicen los objetivos del congreso (que vendrían muy bien para alguna subvención concreta, pero que no se corresponden mucho con el resto del programa, creo yo). Pues bien, si en el mundo que este señor piensa deseable debe haber igualdad entre las personas, igual hay que plantearse un poco cómo las nombramos. Y no me refiero a escribir con @ ni x (al menos hasta que a alguien se le ocurra cómo pronunciarlo) ni a duplicar todo y toda, que entiendo que queda fuera de la etiqueta que se espera de una agencia de noticias, pero sí a tener cierta sensibilidad con el tema y tratar de hablar de personas en lugar de hombres, por ejemplo.

Me podéis contar lo de la economía del lenguaje, pero resulta que hay dos modelos económicos (en esta obviedad no había caído hasta que el otro día me la dijo alguien que no tiene blog citable): acumulativo y redistributivo. Alguien que aboga por una "gran industria de contenidos en español" para "ganar la batalla de la globalización" ya sabemos por cuál se mueve. Pero, es más, si nos ponemos acumulativas, vamos a aprender todas inglés y nos dejamos de gilipolleces, ¿no? Member sale más 'económico' que miembro y miembra.

Pues no, porque nuestra cultura y blablá... Igual que la RAE repele cada nuevo anglicismo, por qué no tratar de barrer divisiones de género con nuestras palabras. Y por cierto, con los sueldos que se pagan en la empresa de este señor, cuando no cubren el puesto con un becario directamente, si le redactan en chino no tiene derecho a quejarse.

[Imagen: Ken ama a Barbie, Barbie ama a Ken, de Ghada Amer, vista en esta unidad didáctica sobre construcción del género]

3 comentarios:

Minyacairiel dijo...

¡Eso! ¿Para cuándo un lenguaje no-sexista que no sea absurdo? ¿Eso se le puede pedir al Ministerio de Igualdad?

Marta dijo...

Pues a mí que perpetuemos un lenguaje sexista sí que me parece absurdo. A los ministerios se les pueden pedir cosas pero mejor no esperarlas sentadas, sino írselas construyendo por cuenta propia. Digo yo.

Anónimo dijo...

Los académicos de la lengua... por su coherencia los conocerás (y sí, uso el masculino, porque en esta institución los hombres indiscutiblemente son mayoría): dice la Real Academia Española que expresiones como "los ciudadanos y las ciudadanas" o "los niños y las niñas" son "desdoblamientos artificiosos e innecesarios", que "van contra el principio de economía del lenguaje". Eso sí, usar palabras como "spot" cuando en español tenemos "anuncio televisivo", o decir "web" pudiendo decir "red informática", es una aberración y una usurpación de la riqueza léxica del español... y cuando se arremete contra los peligrosísimos anglicismos raramente se tiene en cuenta la queridísima economía del lenguaje. A ver si el problema va a ser que no saben contar sílabas...