miércoles, 26 de septiembre de 2007

Publicando

Como era de esperar, hoy todo el mundo habla de Público. Y yo no voy a ser menos.

Muchas expectativas había puestas en el número uno. Tantas que se esperaba el pequeño batacazo... o no.

Si hay algo que no se puede negar a Público es que es muy coherente con su estrategia de posicionamiento de mercado: un diario para "jóvenes de izquierdas". No sólo por las veces que Nacho Escolar se ha empeñado en repetirlo, sino por todos los contenidos. Con sus secciones para "jóvenes" (tecnología, medio ambiente, música popular y moda); sus media events "de izquierdas" (vivienda, cambio climático, explotación de inmigrantes); sus noticias "de izquierdas" del momento (revolución de Myanmar, expropiación de los Franco, canon digital)... y mucho nombre obvio para atraer al público intelectualoide -aunque el director parezca llamarle imbécil- y "de izquierdas" (Fernando León, Michael Moore, Noam Chomsky, Paul Auster, etc.).

Ahora bien, para juzgar si estos contenidos realmente merecen la pena o no son más que un pastiche neoPrisa de poca monta, harán falta unas cuantas ediciones más... Mal presagio es la noticia de portada, que parece bastante desfortunada: en la línea de las manidas investigaciones de El Mundo, alejada de los supuestos temas que interesan "de verdad" de los que presume este diario.

Y la cuestión visual... Vale que Toni Cases es el mismo diseñador y se tenía que notar, pero ¿no es un poco cutre que se parezca tanto a ADN? Más cuando la web también es, casi, calcadita, con sus fallos incluídos: dimensionada para usuarios con pantallas panorámicas, con titulares y fotos de tamaños apabullantes y demasiados estímulos para un ojo medio. Y con sus blogs, sus comentarios, sus vídeos, sus servicios con base Google Map y tal, todo 2.0 a tope, pero igualito.

Además, como indica Juanlu, un diseño tan agresivo, colorido y, en resumen, sensacionalista, casa poco con el tipo de periódico de pago que hace falta en la era de internet, la saturación informativa y los gratuitos: el de análisis y textos largos bien escritos. Tanto ladillo, filete, sumario y leches sobran si, por ejemplo, lo que queremos es leer los fantásticos análisis de Íñigo Sáez de Ugarte.

En definitiva, parece que Público no es ni es tan bueno ni tan malo, pero, teniendo en cuenta el panorama, no le será difícil llegar a ser lo mejor que se pueda encontrar en los quioscos españoles.

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