martes, 18 de septiembre de 2007

210 euros

Se veía venir: las proximidad de las elecciones requería un golpe de efecto tipo A. La cosa se resume así: "¿La mano invisible que mece el mercado libre de viviendas libres marca unos precios que no te permiten que entres en él? No importa, el Estado (o sea, tu primo, tu vecino, tus padres y tú, mismamente) te va a ceder con amabilidad una parte de la renta necesaria. 210 euros, por ejemplo. Muy bien, ahora ya puedes irte de casa, y las constructoras a seguir construyendo."

Se comprueba viendo las reacciones y como los únicos que están contentos son ellos. Financiar la demanda para que pueda seguir creciendo la oferta, porque el crecimiento es lo único importante y porque regular, gestionar, racionalizar o cualquier tímido eufemismo de control que usemos podría ser tachado de intervencionismo. Y eso, como todos sabemos, es supermalo.

La diferencia entre estos 210 euros y aquellos 2.500 es que, para alguien que tiene que afrontar los infinitos costes que supone un hijo son mera anécdota, mientras que para un inframileurista son cierta calidad de vida. Yo criticaré la medida, pero al primer mes pienso comprarme una guitarra, al segundo un montón de cómics, al tercero un viaje low cost y al cuarto igual ahorro algo. Eso, si finalmente me subvencionan algo, cosa que, recapitulando un largo historial de planes estériles, no acabo de creer.

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