lunes, 27 de agosto de 2007

Blandiblú

Robert Rodríguez y Quentin Tarantino se embarcan en un proyecto conjunto: sesión doble de terror, para rescatar el espíritu de las grindhouses y explotar el rollito serie B. En España, la distribuidora prefiere estrenarlas separadamente. Christopher Smith y Jonathan King hacen dos películas distintas, uno en Reino Unido y otro en Nueva Zelanda, que, salvo tratar de dar algo de miedo, no tienen mucho que ver. En España, la distribuidora decide estrenarlas en sesión doble.

Hipótesis: en uno de los casos, el objetivo es hacer taquilla de dos pelis mediocres que a priori no tenían muchas posibilidades de pasar apercibidas; en el otro, se ha querido aprovechar el nombre que los directores tienen de por sí. El objetivo común: estirar la taquilla al máximo. Claro está, digo yo.

En otro orden de cosas, Ovejas Asesinas es una película malísima. No sé si Rafael Toba, un gallego que dice ser autor original y al que habrían plagiado su guión, le habría sacado más partido a la aparantemente ridícula idea de una oveja convertida en zombie depredador. Pero el caso es que padece un mal muy extendido entre las películas de terror y/o ciencia ficción de los últimos veinte años: el protagonismo de la experimentación genética y/o química.

Cuando los malos eran personas había que currárselo un poco más. Establecer relaciones causales, explicar la maldad mediante traumas infantiles, venganzas generacionales, enfrentamientos geoestratégicos... por muy rebuscado que fuera, siempre había algo de razonamiento. Sin embargo, desde que se puede echar la culpa a algún plan de desarrollo de armamento químico o modificación genética, parece que los guionistas tienen vía libre.

Si la espina dorsal del guión se sustituye por un experimento, los monstruos no tienen porqués, no hacen falta coartadas ni mcguffins... pueden crecer, multiplicarse, atacar, matar en dos segundos a los figurantes y tardar veinte minutos con el prota... total, como el espectador no sabe cómo son porque los has creado tú... Pero esto equivale a construir una peli alrededor de un esqueleto de blandibú, con lo cual, evidentemente, al final queda de lo más inconsistente.

3 comentarios:

CLONECLON dijo...

Habla usted de que QT y RR pretendían recuperar "las grindhouses". Me temo que eso es incorrecto porque las grindhouses
no existen como tales. El "A grindhouse release" que se ve al principio de ambos films y de Kill Bill hace referencia a una desaparecida distribuidora que solía surtir a los cines de material "exploitation": films de todo tipo (desde las mexicanas de El santo a las de Kung fú o las propias del eurotrash, films como I drink your blood, Five fingers of death, Shogun Assassin, colegialas violadas, El destripador de Nueva York, La trilogía de Ilsa, Women in cages, Carne apaleada -coprotagonizada por Barbara Rey-, La carrera de la muerte del año 2000...). No existe el cine grindhouse. Y la serie B, aunque emparentada, está a mucha distancia del exploitation.

Esta crítica insustancial es propia de todos los que ahora se quieren subir al carro del tipo de cine que estos dos señores homenajean y que ustedes no han consumido jamás. Dudo que haya visto muchos films de Russ Meyer, Jess Franco (seguro que, al menos, no ha visto Necronomicon, ni Gritos en la noche ni La montaña del dios canibal). Tampoco habrá visto La invasión de los zombis atómicos, film clave para entender qué es Planet Terror.

Dice usted:
"Cuando los malos eran personas había que currárselo un poco más. Establecer relaciones causales, explicar la maldad mediante traumas infantiles, venganzas generacionales, enfrentamientos geoestratégicos... por muy rebuscado que fuera, siempre había algo de razonamiento."

Uff, uff, uff... con todos mis respetos, creo que usted no se ha enterado de mucho. ¿Cree de verdad que, por ejemplo, La invasión de los ladrones de cuerpos o Teenagers from outer space trataban sobre invasiones extraterrestres?¿Le suenan las pelis CI-FI/ anticomunistas de los años 40 y 50?¿Ha visto La noche de los muertos vivientes?¿Ha visto los pájaros?¿HA VISTO ALGO?

En cualquier caso, el tipo de cine al que rinden tributo en Planet Terror no pretende reivindicar más que una cosa: Esa vieja manera de hacer cine.

Y por último, una recomendación: Vea mucho Carpenter, puede que, si lo asimila, consiga comprender un poco de lo que significa Planet Terror o el cine en general.

marta dijo...

Bien. Cierto es que yo no conocía el término "Grindhouse" antes de que se hicieran estas dos películas. Gracias por sacarme de mi error, que está muy extendido: ver enlace y miles de textos promocionales de las pelis. En la Wikipedia (http://en.wikipedia.org/wiki/Grindhouse) hay información parecida a la que aportas, debería haberla mirado antes, sí.

Sobre lo otro, creo que nos malentendemos. A mí Planet Terror me parece un peliculón, me encanta. Entiendo que muchísimas obras de ciencia ficción son metáforas (muy ricas) de temas mucho más trascendentales que monstruos y zombis, y también me gustan muchas pelis que no van de temas trascendentales.
Yo aquí sólo hacía una crítica a Ovejas Asesinas. Hay muchas pelis de monstruos muy buenas, pero a esta le pasa una cosa que le pasa a muchas malas: las ovejas no están bien "caracterizadas". Lo mismo tardan diez minutos en volverse zombies que se vuelven en dos segundos, a veces crecen hasta tres metros, otras no, el malo tiene mucha menos resistencia a las mordeduras que el bueno... ese tipo de inconsistencias, que podrían ser consideradas casi fallos de raccord, hacen incómodas las pelis y no te puedes meter en ellas. O al menos, yo, no puedo. Pero en las de Russ Meyer o Teenagers from outer space, sí, por supuesto.

Y los dogmas, pues cada uno tiene los suyos, qué quiere que le diga, y se pueden compartir con pelín menos de prepotencia.

marta dijo...

PD. También hay muchas pelis que giran alrededor de personajes de carne y hueso "convencionales" y que son muy inconsistentes, sí. Quería decir que cuando se habla de monstruos es más fácil caer en ese error, no que sea una consecuencia necesaria e inevitable.