martes, 24 de julio de 2007

Ahora yo, otra vez

La primera vez que abrí un blog estaba conectada con un aparatito de esos que hacían ruidos de robots repipis e interferencias. Los blogs no tenían sistema de comentarios, como mucho enlazaban a un libro de visitas. Blogger era un sitio experimental y tenía extensión .pyra, la gran mayoría de los blogs se llamaban diarios y eran estadounidenses. Este parecía un buen gestor para abrirse un blog.

En aquella época no había e-zines y copiar noticias de música indie de la NME y la radio parecía buena idea. También Meteosat parecía en aquel momento una buena idea, había incluso a quien le parecía mejor que otras...

Al poco vino la gracia de bloguear vía el primer plug-in indispensable de la historia. Los más molones estaban en Diary-x por aquellas fechas, pero la apuesta les salió bien cara. Mucho antes, todo se había llenado de definiciones de blog, weblog, bitácora, cuaderno de abordo... y el mundo empezaba a vomitar páginas y entradas -indistintamente- con obviedades proféticas y tecnodeterministas.

A continuación, los grandes grupos mediáticos se acojonaron un poquito y comenzaron a atar cabos para seguir con todo bien atado. Por aquel entonces yo ya iba por mi cuarto o mi quinto y me estaba haciendo una legión de fanes igual de cursis que yo. La competencia era muchísimo menor que ahora. Abrí otros cuantos y les abrí blogs a mis amigos.

Alguien dijo que el RSS era el futuro y luego la dospuntocero-manía. Pero sólo han pasado seis años desde que mi módem de 56k se las apañaba en la 0.4 ó 0.5... y al fin y al cabo esto de los blogs no es para tanto.

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